EL TIEMPO EN DOS TOMOS

Primer tomo.Truena a ratos
desde otra noche sin ojos,
sin lágrimas ni cerrojos
arañada por los gatos.
Ya murieron los zapatos,
los diluvios, la melena
del zumo de luna llena
que empaña mi faro izquierdo,
y aún así suda el recuerdo
como una flor en la arena.

Tomo dos. Le arropo suave
a mis hijas los bostezos,
la noche,manta de rezos
cruza en el pico de un ave.
El tiempo esconde la llave
que de rodillas le pido
entre despierto y dormido,
y parece que no escucha,
que la niebla es mucha,mucha,
que la llave se ha perdido.

Autor: Jesús Álvarez Pedraza

LA NOCHE COMO HERIDA

La noche como herida de otros años
sangra por sus pupilas nocturnales
ebria de soledad tras los umbrales
se cansa de buscarte en los peldaños.

en horas de menguantes tan uraños
rescata el sol dormido en los portales
no ambiciona, la arenas ,ni las sales
absurdas tempestades y de engaños.

Hay horas que los seres ermitaños
solo prefieren sus alas heridas,
rocíos de madrugadas undidas

en voces de un minuto secundario
caricias que bebió el abecedario
que borraron las bocas de otras vidas

Lazara Nancy Díaz García

D O S

Dos poetas,dos cantores,
dos amigos,dos amantes,
en el mar,dos navegantes,
dos eternos resplandores.
Dos magos entre las flores,
dos románticos hambrientos,
dos que suben a los  vientos
acurrucados los dos.
Somos dos hijos de Dios
en dos páginas de cuentos.

En dos páginas de cuentos.
Somos dos hijos de Dios
acurrucados los dos
dos que suben a los vientos
Dos románticos hambrientos
Dos magos entre las flores
dos eternos resplandores
en el mar, dos navegantes,
dos amigos, dos amantes,
dos poetas, dos cantores.

© Lazara Nancy Díaz García

SI SE ABRIERA EL RETRATO

Si algún día se abriera el retrato
donde una mujer se mira
en el ojo de una alondra
que la vio brotar
del vientre de las piedras,
y que de tanto amarla
ha bebido
porciones de silencios
y algarabías de tardes moribundas.
Si se abriera el retrato
ocurriría la magia
detrás de un delantal.
Y como un sueño cuesta arriba,
como un delfín pintado,
aparecería entonces
la santa viejita
con aroma a jardines,
a rodaja verde de la tierra
con los húmedos cabellos
atados a la distancia.
Si se abriera el retrato,
las aves nos dijeran
que volvió en octubre
a traspasar el marco
de la noche muda,
sobreviviente equilibrista
en la tempestad de un siglo
donde cojea el aire
y se recuesta a los muros
de un recuerdo invidente.
Si se abriera el retrato,
un árbol al fondo
musculoso y frío
de anciana sangre
sacudiría los ciclones
que también la vieron entrar
rompiendo el tedio
de la música de la madera.
Y si se abriera el tiempo,
si se abriera.
Es posible que otra mujer
dejé huérfano al retrato.

De mi libro(LA VIDA CRUZA EN UN ARCA

LA TIERRA QUE AMO TANTO

Los violines susurran un lamento
donde duerme la tierra ,madre santa
se escucha lejos una voz que canta
melodías que surcan por el viento.

Solo queda en los bosques el aliento
y del mar un rumor de sal que espanta
al ver que un pez rojizo se levanta
en su caudal de andares triste y lento

Las rosas del camino todas plenas
adornan nuestras vidas con su encanto
y tú las esperanzas desordenas

sobre el suelo tendido como un manto
te sorprendo cargando a manos llenas
¡ un trozo de la tierra que amo tanto!

© Lazara Nancy Diaz García

EN EL INSOMNIO DE LAS AGUAS

Ayer el silencio regresó
para hablar conmigo,
nos miramos de silencio a poeta,
de poeta a silencio,
y una melancolía grande
se cayó de la memoria de la isla.
Estábamos allí,en el borde del mar,
como un árbol sin sangre y sin piel,
visibles a los peces
y a los ciclones de la tristeza.
Estábamos allí,
sobre el fino puente de la vida
mirando el techo del mundo
y sus puñales.
Entramos por la angustia
de una ola vieja
que le quemó el rostro a la noche
con primaveras de humo.
Había un lenguaje raro en la ola,
una música verde
casi partida en su espalda,
y un naufragio, y otro,y otro naufragio.
Estábamos allí
frente al mar,
al salvaje mar;
escribiendo en la página del aire
el poema vagabundo.
Estábamos allí,el silencio y yo,
hasta que te posaste
en el insomnio de las aguas,
y con tu desnudez de luna
le hiciste el amor
a nuestros ojos cavernas,
donde ya no cabe otro nombre
al crucigrama de los olvidos.

© Jesús Álvarez Pedraza
De mi poemario( EL OTRO BOSQUE)

POLVO DE RELOJES

Cae el sol tras los muros
del viento.
Contemplo su luz
desfilando resplandores
sobre la tarde.
Arde la mirada del horizonte
en su lejanía finita,
la búsqueda se esfuma
en el silencio de los náufragos
que levitan en una irrepetible
danza de sollozos.
Allí el amor se rompió en gotas
diminutas y frías,
hay lágrimas ahogadas
en la orilla
como extraviado espejo sin rescate
acaricia su rostro la inquieta memoria
la que no olvida el retozo
de aquellas pupilas despiertas
sobre la rustica barca
envuelta en olas
que se fue hundiendo
inexorablemente en el pecho
de los relojes.

© Lazara Nancy Díaz García